MARIO MARTIN DEL CAMPO  Artista Plástico, Mexicano  Nació en el año 1947 en Guadalajara, Jalisco, México. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos, Universidad Nacional Autónoma de México. Ha realizado numerosas exposiciones a nivel nacional e internacional

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 MARIO MARTIN DEL CAMPO  Artista Plástico, Mexicano  Nació en el año 1947 en Guadalajara, Jalisco, México. Estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos, Universidad Nacional Autónoma de México. Ha realizado numerosas exposiciones a nivel nacional e internacional.

  Origen y Poema
Por: Rafael Alfonso Pérez y Pérez
 

Muchos creen que la fantasía es el don de imaginar cosas no vistas. Para un pintor o artista en general es el poder de transformar lo que se ve.

Giorgio de Chirico

 

 

 

La creación plástica emplea como origen o surgimiento de una idea lo observable en el mundo y el entorno; sin embargo, él artista reimagina lo existente para realizar una transformación, que no obstante su desapego con la verdad, siempre tiene que ser verosímil para el espectador, es decir, un registro creíble. En ese sentido Mario Martín del Campo emplea como herramienta fundamental para su creación una vívida imaginación que se refleja en caprichosas ideas que cobran vida, donde lo referente se convierte en imaginario y fantástico, una visualidad de lo irreal; ejemplo de ello lo es su Perro Chapulín o su Gato violín.

 

Mario Martin del Campo Perro chapulín Gouache sobre papel 25 x 38 cm. 1996

          Si bien el término poesía visual es empleado en el campo de la literatura, éste se trata de una forma experimental en la que la imagen, como elemento plástico, establece una relación natural con la palabra, creando así una relación ínter-artísca; en la presente exposición cada pieza tiene cautiva la voz de la mirada, haciendo explícita la conexión ontológica entre los dos discursos: entre la palabra y el objeto, lo cual nos remite a tiempos remotos de Aristóteles en la frase Ut pictura poesis (como la pintura así es la poesía) formulada por el poeta Quinto Horacio Flaco (65 a. C. – 8 a. C.), o a la también conocida frase de la poesía es pintura que habla y la pintura poesía muda de Simónides de Ceos (ca. 556 a. C. - ca. 468 a. C.).

          Esa intertextualidad o intersubjetividad nos llega como espectadores a través de una serie de códigos y signos como expresiones metafóricas vinculadas con el realismo fantástico o el surrealismo, ya que su trabajo está cargado de referencias y paráfrasis simbólicas, con una artificialidad en la que se descubre un gran oficio en el manejo de los materiales, por lo cual su caracterización es problemática, ya que se trata de una producción plástica insólita y fuera de toda asociación.

            Un núcleo importante de esta exposición se trata de las Máscaras, cuyo origen etimológico es la palabra árabe mashara cuyo significado es el de bufón, de donde pasó al español para designar una ficción que oculta la realidad.       

Madera, piedras semipreciosas y metales se transforman mediante un trabajo cuidado en un rostro imaginado, un antifaz cuya arquitectura, la oquedad escultórica, permite que la composición de estos objetos sea completamente simétrico, en equilibrio axial que se traza por un eje vertical, y los elementos de ambos lados se repiten como el reflejo de un espejo.

Madera, piedras semipreciosas y metales se transforman mediante un trabajo cuidado en un rostro imaginado, un antifaz cuya arquitectura, la oquedad escultórica, permite que la composición de estos objetos sea completamente simétrico, en equilibrio axial que se traza por un eje vertical, y los elementos de ambos lados se repiten como el reflejo de un espejo.

        Con relación al total de las obras exhibidas, sin importar el soporte o material (grafito, tinta litográfica, gouache, encáustica, óleo, madera, vidrio plata, etc.), o su clasificación formal (dibujo, pintura, escultura, arte objeto, etc.) o conceptual (surrealista, simbolista, metafísico, figurativo, etc.), es evidente que se tratan de elementos artificiales que poseen vida propia a través de la relación imaginativa que cada pieza establece con el espectador.

        Un conjunto en el que podemos apreciar una gran artificialidad lúdica, entendiendo la palabra del latín artificialis, como suma de tres componentes claramente delimitados: el sustantivo ars, artis que puede traducirse como arte; el verbo facere que es sinónimo de hacer y el sufijo alis que se indica para indicar relación o pertenencia. Por su parte lo lúdico en la obra de Mario Martín del Campo está en el movimiento, ritmo y armonía pero también incertidumbre y azar creativo; esto último le otorga el ingrediente de sorpresa y asombro mediante personajes sacados de su imaginario insólito, el cual del clasismo al intimismo, de la ambigüedad a la ironía.

         Es así como una de las temáticas que podemos encontrar en su obra, poseedora de toda una lectura dentro del psicoanálisis, es éste utensilio, la máscara, en el que, la apariencia encubre a su portador amanera de carátula, y es motivo de reflexiones sobre su empleo y creación, ya sea desde la perspectiva de un aparejo para el ocultamiento de la realidad, o como manifestación o revelación de la esencia e identidad de quien la porta; lo anterior de conformidad con las manifestaciones populares o las creencias míticas que la envuelve.Un elemento característico de los ritos y espectáculos más antiguos y posee un complejo y variado simbolismo asociándolo a las sucesiones y reencarnaciones, la negación de la propia identidad y la unicidad, la relación entre la imagen individual y la realidad. Según Paul Westheim (especialista en el análisis del arte prehispánico de México) este objeto es un elemento ritual ligado íntimamente al mundo de los muertos, con significado mágico-religioso. El ser humano se transforma en el personaje que representa, asume sus cualidades físicas y mágicas.

Mario Martín del Campo Gato violín Escultura y arte objeto en madera 51 x 12 x 13.5 cm. 2008

 

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